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Becas de comedor escolar: guía 2025-2026 para familias

  • 11 sept 2025
  • 7 Min. de lectura
Becas comedor

Durante el curso 2024-2025, la inversión pública en becas de comedor escolar en España alcanzó 642 millones de euros, casi 110 millones más que el año anterior, beneficiando a 982.000 alumnos vulnerables. Aun así, menos de la mitad de los menores en riesgo de pobreza pudo acceder a este apoyo esencial para garantizar al menos una comida completa al día en el colegio.


Para el curso 2025-2026, la situación sigue siendo preocupante: 1,3 millones de niños y adolescentes en situación vulnerable continúan empezando el curso sin acceso a becas o ayudas para el comedor escolar. Organizaciones como Educo y Save the Children advierten sobre la importancia de avanzar hacia la gratuidad universal, que según Educo costaría alrededor del 0,39 % del PIB, unos 6.196 millones de euros anuales.


En este artículo de Plato Limpio se analiza la situación actual de las becas de comedor en la Comunidad de Madrid y su comparación con otras regiones, se revisan los datos nacionales de inversión y beneficiarios, y se destaca el impacto social y educativo del comedor escolar, así como los beneficios de nuestro proyecto Plato Limpio para reducir el desperdicio alimentario en los colegios.


Becas de comedor en la Comunidad de Madrid (Curso 2025-2026)


La Comunidad de Madrid ha reforzado sus becas de comedor para el curso 2025-2026, aunque sin aumentar el presupuesto respecto al año anterior. El Gobierno regional destinó 68 millones de euros, a los que se suman 7,4 millones aportados por el Ayuntamiento de Madrid, elevando la inversión total a 75,4 millones. Con estos fondos, se esperaba llegar a más de 137.000 alumnos, pero finalmente se han concedido unas 119.000 ayudas, 11.000 menos que el año anterior, dejando a muchas familias vulnerables en lista de espera.


Requisitos principales


Las becas están dirigidas a alumnado de Educación Infantil, Primaria y ESO en centros sostenidos con fondos públicos, con renta familiar per cápita inferior a 8.400 € anuales, y también incluyen colectivos vulnerables como perceptores de RMI o IMV, víctimas de violencia de género o terrorismo, menores en acogimiento, beneficiarios de protección internacional y, por primera vez, hijos de militares destinados en la región. Además, las familias numerosas con renta per cápita entre 8.400 € y 10.000 € pueden acceder a una ayuda parcial del 30%.


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Cuantía y cobertura económica


Las becas cubren parte o la totalidad del coste del comedor (aproximadamente 979 € anuales). Los tramos son: completa (100%), del 80% (~800 €), parcial estándar (~45%, 445 €) y parcial para familias numerosas (30%, 295 €).


Plazos y procesos de solicitud


El plazo ordinario estuvo abierto del 18 de junio al 7 de julio de 2025, coincidiendo con los últimos días de clase, lo que generó críticas por su brevedad. Se habilita un segundo plazo extraordinario en otoño para nuevas matriculaciones o solicitudes pendientes.


Importe total y resolución


Las becas se conceden por orden de solicitud hasta agotar el presupuesto. En 2025/26 se han aprobado 119.000 ayudas, un 12,4% del alumnado madrileño, dejando sin cubrir a un porcentaje significativo de menores en situación de vulnerabilidad. La Comunidad de Madrid sigue sin garantizar el 100% del coste para todas las familias bajo el umbral de pobreza, a diferencia de otras regiones pioneras.



Becas comedor


Comparativa con Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco


Las políticas de becas de comedor varían notablemente entre comunidades autónomas en cuanto a inversión, criterios de acceso y grado de cobertura. A continuación resumimos las diferencias más destacables en Cataluña, Andalucía, Comunidad Valenciana y País Vasco, cuatro territorios de referencia, con datos actualizados al curso 2025/2026:


  • Cataluña: Es una de las regiones que más invierte en becas de comedor y que ha logrado mayor cobertura. En el curso 2024-2025 la Generalitat destinó unos 210 millones de euros, que beneficiaron a 213.965 alumnos, y la cifra se mantiene en niveles similares para 2025/26.

  • Andalucía: La Junta de Andalucía mantiene un sistema de bonificación del comedor escolar según la renta familiar, que destaca por su amplitud de criterios. Es de las comunidades con umbral económico más amplio: por ejemplo, se considera umbral de pobreza unos 20.000 € anuales para una familia tipo, muy por encima de otras regiones.

  • Comunidad Valenciana: La Generalitat Valenciana ha mantenido y ligeramente incrementado la inversión en becas de comedor hasta 76,3 millones de euros en 2025-2026, unos 850.000 € más que el año anterior. Su sistema funciona por puntuación/baremo: se bareman todas las solicitudes en función de la renta per cápita y circunstancias familiares (número de hijos, discapacidad, familia monoparental, etc.), y se asignan las ayudas de mayor a menor necesidad hasta agotar presupuesto.

  • País Vasco: El País Vasco destaca por tener el sistema más inclusivo y generoso de todos. Euskadi es la única comunidad que ofrece comedor escolar gratuito a todo el alumnado en situación de pobreza, cumpliendo así con la recomendación europea de garantizar este servicio a todos los niños vulnerables. De hecho, mientras en muchas regiones apenas un 10% o menos del alumnado tiene beca (Murcia ~2%, Madrid ~12%, etc. según datos recientes), en el País Vasco el porcentaje es mucho mayor porque el criterio de renta se ajusta para no dejar fuera a quienes lo necesitan.


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Importancia social y educativa del comedor escolar


El servicio de comedor escolar no solo proporciona nutrición, sino que cumple una función educativa, social y emocional clave en la vida escolar. Para muchos niños y niñas de entornos vulnerables, el comedor garantiza la comida más completa del día – rica en nutrientes y equilibrada – combatiendo problemas de malnutrición infantil que se han agravado en tiempos de crisis. Diversos estudios muestran que una alimentación adecuada repercute en un mejor desarrollo físico y cognitivo, mejorando la concentración y el rendimiento escolar. En el comedor se enseñan hábitos saludables y se fomenta la convivencia.


Por otro lado, el comedor escolar es un apoyo crucial para la conciliación familiar. Permite que los padres y madres trabajadores prolonguen la jornada laboral mientras sus hijos comen y están atendidos en el colegio. Cuando una familia no obtiene la beca y no puede costear el comedor, a menudo no le queda más remedio que recoger al niño a mediodía para que coma en casa, llevándolo de nuevo al centro por la tarde. Esto implica hasta cuatro desplazamientos diarios colegio-hogar, un desgaste que muchas veces resulta inviable, especialmente para madres solas o con empleos precarios.


En otros casos, si el niño es algo mayor, termina yendo solo a casa a mediodía (los llamados “niños llave”) y comiendo cualquier cosa en soledad, lo cual repercute negativamente en su desarrollo al perder el acompañamiento adulto y el entorno educativo protegido del centro. Además, cuando deben volver solos al colegio tras comer, en muchas ocasiones no regresan, perdiendo las clases de la tarde, “lo que hace que pierdan posibilidades de aprender” según Educo.


Los centros escolares y ayuntamientos tratan de paliar estas situaciones adelantando pagos de beca, buscando patrocinio o con fondos de emergencia, pero no siempre es suficiente. Por ello, la existencia de becas de comedor suficientes y a tiempo es también una medida de igualdad de oportunidades: sin ellas, los niños de familias humildes no solo pueden pasar hambre o comer peor, sino que pueden ver limitada su jornada educativa y su desarrollo social por motivos económicos.


Un aspecto crítico es la brecha en Educación Secundaria. La falta de comedores en los institutos públicos deja desprotegidos a miles de adolescentes en pobreza. Según datos oficiales, apenas el 18,05% de los institutos públicos de ESO en España dispone de comedor, comparado con el 75,03% de centros concertados/privados. Esto significa que, incluso teniendo presupuesto para becas, en la práctica muchos estudiantes de 12 a 16 años no pueden beneficiarse porque su instituto carece de servicio de comidas.


Es un problema heredado de la implantación de la jornada continua – que suprimió el almuerzo escolar en muchos IES – y que diversas voces piden revertir. Iniciativas locales muestran el camino: por ejemplo, Barcelona reabrió comedores en todos sus institutos de secundaria en 2023 para asegurarse de que ningún joven quede sin atención al mediodía.


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El proyecto ‘Plato Limpio’: contra el desperdicio alimentario en los colegios


En Plato Limpio trabajamos para que los comedores escolares sean mucho más que un espacio de alimentación: son laboratorios de innovación social y ambiental. Nuestro proyecto pionero busca erradicar el desperdicio alimentario y fomentar una cultura alimentaria consciente, justa y sostenible, involucrando a toda la comunidad escolar: alumnos, personal de comedor, familias y administraciones.


Combinamos tecnología, educación y participación comunitaria para reducir la comida que termina en la basura, optimizar los menús y promover hábitos responsables. Gracias a nuestras herramientas de inteligencia artificial, medimos diariamente las sobras y ajustamos la cantidad cocinada y el tipo de menús, asegurando que se cocine justo lo necesario. Además, nuestras actividades educativas enseñan a los niños a valorar la comida, servirse porciones adecuadas y respetar el esfuerzo detrás de cada plato.


El impacto es doble: por un lado, promovemos valores de aprovechamiento y solidaridad entre los alumnos; por otro, mejoramos la eficiencia del servicio de comedor, evitando tanto escaseces como excesos y asegurando que cada recurso se utilice de forma óptima. Esto significa que los fondos públicos y la inversión en becas comedor se aprovechan al máximo, garantizando que cada euro destinado a alimentación escolar tenga el mayor impacto posible.


Además, contribuimos a reducir la huella ecológica de los colegios: menos restos orgánicos generan menos basura y emisiones contaminantes, apoyando la lucha contra el cambio climático.


En definitiva, en Plato Limpio demostramos que un comedor escolar puede ser eficiente, sostenible y educativo a la vez, generando un impacto positivo real en toda la comunidad y maximizando la inversión pública en becas comedor.


Becas comedor

Conclusiones


El comedor escolar se revela como una pieza fundamental del sistema educativo, especialmente para las familias más vulnerables. En la Comunidad de Madrid, las becas de comedor 2025-2026 han supuesto algunos avances, pero persisten desafíos en cuanto a la suficiencia de la ayuda y el acceso en secundaria. Lograr que ningún niño se quede sin comedor por motivos económicos es, además de una cuestión de salud y nutrición, una cuestión de equidad educativa y de apoyo a las familias en la crianza.


Mientras ese objetivo se alcanza, es importante que las familias estén informadas de las ayudas disponibles y los plazos para solicitarlas en su comunidad autónoma – como hemos detallado en el caso de Madrid – y que exijan mejoras donde vean carencias. Asimismo, desde Plato Limpio queremos inspirar a repensar el comedor escolar no solo como un servicio asistencial, sino como un espacio donde inculcar valores de solidaridad y sostenibilidad. Reducir el desperdicio alimentario y garantizar el plato lleno para cada niño son dos caras de la misma moneda: una escuela que cuida de sus alumnos y de su entorno.

 

 
 
 
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